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Allá donde estés

Bienvenido Mr Orlegi

Cuando lo has probado todo y no ha salido bien, es hora de hacerse a un lado. Es la hora de Orlegi Sports, vuestra suerte es la nuestra.

Todos tenemos en la retina aquella maravillosa película de Berlanga, Bienvenido Míster Marshall. Con unos paralelismos quizás cogidos con pinzas, somos como Pepe Isbert o Lolita Sevilla, cantando aquello de “Os recibimos, americanos, con alegría…” con la esperanza de que lo que viene de fuera, sea lo que sea, mejora lo que estamos viviendo con los de aquí.
El plan Marshall fue aquella ayuda económica de Estados Unidos a los países que participaron en la segunda guerra mundial. España se quedó fuera por su supuesta imparcialidad en dicho conflicto, aunque obtuvo años más tardes importantes ayudas en los Pactos de Madrid, con la aceptación de colocar varias bases de operaciones americanas.
Pues bien, así estamos, deseosos de conquistar a Mr Orlegi que llega de allende los mares, de América, concretamente de Méjico, a poner orden, a profesionalizar con otro criterio lo hasta hora ingobernable. Y a inyectar dinero, que siempre hace falta.

Nuestra historia se remonta a 1992. La ley exige a todos los clubs -excepto el R. Madrid, Barcelona, Ath. Bilbao y Osasuna- a convertirse en S.A.D. debido a sus deudas.

Para el aficionado solo fue añadir unas siglas al final del nombre de tu equipo, pero en realidad fue un cambio total y al final y a la postre un fracaso. Se pretendía acabar con las deudas adquiridas y una mayor regularización del gasto. Como contrapartida la pérdida de la democratización de los equipos. El Real Sporting ya no era de sus socios, capaces de votar a su presidente; el Real Sporting S.A.D. era de los accionistas, una serie de personas que adquirieron un número de acciones a un precio establecido. Aquí apareció la familia Fernández, que se hizo con las riendas del Club, formando primero parte del primigenio Consejo de Administración y poco después a través de ampliaciones de capital adquiriendo la mayoría de las acciones.

Lo económico ya estaba encarrilado (obviamente sabemos que no es cierto) y en lo deportivo; venimos de la 91-92 jugando en Europa. Después de la conversión, una clara decadencia nos llevó en tres temporadas a una agónica promoción de permanencia en primera división contra el Lleida, donde El Molinón registró un lleno absoluto, porque si algo no falla en los peores momentos, es la afición.

Cuando se pensaba que se había tocado fondo, en otro trienio se consumó el desastre y con un descenso traumático batiendo todos los registros negativos. Una segunda división desconocida para miles de seguidores que no conocieron al Sporting vagar por dicha categoría. No fue precisamente el tiempo de gestación de un humano (9 meses) lo que tardó el Sporting en volver a la élite, sino que el peregrinaje duró una década, hasta que un tal Manolo Preciado, consolidó un proyecto y consiguió revivir nuestros laureles como dice el himno, y llevarnos a Primera división.

El desastre deportivo tenía su repercusión en las cuentas de los gestores. En la temporada 2004-2005, año del “casi ascenso” de Marcelino, el aficionado medio no podía sospechar que, al no conseguirlo en el verano de 2005, un Sporting ahogado por las deudas, con la imposibilidad de pagar facturas y con una deuda superior a los 60 millones de euros, se acoge a un concurso de acreedores, que duró la friolera de 12 años. El club se ve intervenido y 3 funcionarios públicos pasan a supervisar todos los gastos diarios del club, llevándose consigo a 10 empleados del club y a 2 futbolistas (casos de Pablo Fernández “Blín” y Álvaro).

En el 2007 se devuelve el control del equipo con la obligación de rendir cuentas de forma periódica. En el escrito sobre las causas que habían llevado al Sporting a una situación de quiebra técnica, los auditores destacaban “una incorrecta gestión económica, la inadecuada capitalización de la sociedad, una exagerada y carísima estructura de personal y una insuficiente planificación deportiva”. Ahí queda eso.

Uno de los aciertos -haberlos, los hubo- más importantes de este consejo fue la contratación de Manolo Preciado como entrenador, de la mano de Emilio de Dios, que llegó con dos ideas fundamentales: «entre todos tenemos que levantar este club», y «lo que falta aquí es alegría». Con su energía vital y su personalidad rompedora, amén de sus capacidades futbolísticas, devolvió al Club a Primera división. Primer Match Ball, salvado.

Pese al ascenso, se perdió la oportunidad de estabilizar al club. El gran número de fichajes y su carestía económica, devolvió el desorden a las cuentas rojiblancas; y con el descenso, todo se tambaleó de nuevo.

En la temporada 12-13, pese a la ayuda del descenso, García Amado presentó unas cuentas inaceptables. Pese a la crudeza de los números, sentenció que «la viabilidad del Sporting a corto y medio plazo está asegurada» y afirmó que la situación era «mejor que cuando se aprobó el concurso de acreedores. Ahora, la deuda está ordenada». Veinte días después, el último icono del Sporting laureado, Don Manuel Vega-Arango Alvaré, deja la presidencia sin ningún reproche ni mala palabra hacia el Club.

El Segundo Match Ball, lo salva Abelardo y sus guajes con el ascenso de la temporada 14-15, con el venerado gol del Lugo -nuestro equipo hermano Lucense- en Girona. Nuestra andadura entre los elegidos del fútbol español, solo es de dos temporadas, y de nuevo el excesivo gasto en fichajes por intentar reconducir lo deportivo, nos lleva a una situación económica difícil. Pese a la ayuda del descenso, el equipo no regresa a la élite y vuelve a caer en picado hasta esta temporada 21-22, en la que estuvimos muy cerca de caer al fútbol no profesional -en el puesto 17- y a solo 3 puntos, más golaveraje del equipo que marcó el descenso.
La familia Fernández, tiene un bagaje a los mandos de la nave rojiblanca con muchos más errores que aciertos. Estuvimos en dos ocasiones a punto de desaparecer por cuestiones económicas y la tendencia deportiva es claramente descendente, pasando de puestos nobles de primera división, a una milagrosa permanencia en segunda. De justicia es decir, que entremedias hubo dos ascensos de 4 y 2 temporadas en la élite del fútbol Español. Cuando los números no cuadran y la pelotita no entra, podemos decir que no han salido bien las cosas. No dudo ni de su Sportinguismo, ni de sus buenas intenciones, pero es mucho más el debe, que el haber. Y cuando lo has probado todo y no ha salido bien, es hora de hacerse a un lado.

Esta repetición de los errores de las etapas en primera división de descontrolar el gasto, es lo que define Loren Castro muy bien cuando dice que el Sporting trabaja para “estar” en Primera y no para “ser” de Primera, que es lo que en realidad todos queremos. Y la diferencia es abismal. La creación de una estructura y de una filosofía para crecer y “ser” de Primera.

El grupo Orlegi viene del mundo del Fútbol, pero el fútbol no es una empresa más. En el fútbol hay un componente muy importante de sentimiento y un factor impredecible que lo gobierna todo, que es el balón. De que entre o no este trozo de cuero, depende todo. Eso el grupo Orlegi lo sabe. Pero esto es Gijón, esto es el Sporting. Abrimos los brazos de par en par y con sinceridad a nuestros hermanos Mejicanos, pero no pensemos que son “el dorado” o el rey Midas. Los resultados serán producto del trabajo, de la paciencia y el balón. Démosles tiempo y su profesionalidad hará el resto, y veremos si por fin “somos” un Club de la élite.

Con la ilusión y la esperanza puesta en vosotros, os doy la “bienvenida Mister Orlegi

@InigoTobajas

COMUNICADO OFICIAL

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