Radio Sporting®

Allá donde estés

Nuestra camiseta; más que un símbolo

La rojiblanca, nuestra camiseta, nos identifica. Por ella se nos reconoce, saben quién somos, es un símbolo. No, no es solo un símbolo, es mucho más.

Empecemos por el principio: ¿Qué es un Símbolo?

Vivimos en un mundo de imágenes, un mundo tecnológico en el que los signos son muy eficaces para comprender las cosas. Un símbolo relaciona lo que representa y lo que significa, es decir identificamos algo a través de un símbolo.
Vemos una cruz verde y sabemos que estamos ante una farmacia, un monigote del mismo color, podemos pasar, uno rojo no debemos.
En la edad Media, la heráldica hacía que un dibujo y unos colores en un blasón te informaran que la familia que estaba al mando eran amigos o no, si debías acercarte o esconderte. Eso es un símbolo.

Pero nuestra camiseta, la del Real Sporting de Gijón es mucho más.

La camiseta, nuestra camiseta, la rojiblanca, lo primero que hace, es crearnos un sentido de pertenencia. Soy del Sporting. Ves a otro con la camiseta y ya hay una complicidad. Nunca nos hemos visto, nunca hemos hablado, pero si hay un gol, nos miramos, vemos los colores y nos abrazamos y gritamos como locos. Multiplícalo por un estadio, por una ciudad, por una región y por toda la legión de Sportinguistas que estamos esparcidos por el mundo. Con esa camiseta todos somos Sporting, un único sentimiento.

La camiseta habla; cuenta una historia, la que cada uno tiene en su cabeza, la que le han trasmitido, la que le hace sonreír, la que le hace feliz…. Recuerdo que mi padre vio a Ferrero galopar por la banda y llevaba esta camiseta. Recuerdo a Quini batiendo con su volea al Rayo en El Molinón y llevaba esta camiseta. Recuerdo a Jaime marcándole al Milán en la UEFA y llevaba esta camiseta. Recuerdo el 0-4 del Nou Camp y llevaban esa camiseta. Recuerdo a De las Cuevas poniendo la guinda a ese jugadón en el Bernabéu y haciéndonos más felices con esa camiseta. Me miro al espejo y yo llevo esa camiseta, hay un poco de Ferrero, de Quini, de Jaime, de Abelardo, de Luis Enrique, de De las Cuevas y de tantos otros en mí y en mi camiseta.

La camiseta te recuerda tu esencia y tus valores, modestia, ilusión, trabajo, ganas, esfuerzo, familia, eres del Sporting, tienes esa camiseta. Tu padre te la puso a ti, y tú, se la pones a tu hijo recién nacido. Es un patrimonio que se lega y se pasa de padres a hijos, de generación a generación.

Enfundados en la rojiblanca, pierdes tu identidad personal por la colectiva, ya no eres tú solo, formas parte de algo mucho mayor. Ganamos, luchamos, sufrimos, disfrutamos. Ya no eres de izquierdas, ni de derechas, ni estas trabajando mucho, ni en paro, ni eres soltero, ni casado, ni alto, ni bajo, eres Sporting. Por la camiseta que llevas puesta o por las que la llevan los artistas en el verde. Somos uno.
Incluso transformamos algo inanimado como una estatua en un líder que nos guía hacia la batalla y lo hacemos poniéndole a Pelayo una camiseta en la plaza del Marques. Arengas guerreras para luchar por lo nuestro para sentirse orgullosos de lo nuestro.

La camiseta, los colores, traspasan la propia tela y se meten en el pecho, no teniendo incluso que enfundarla para sentirla. Ya no la llevas puesta, pero la sientes, quizás nunca la hayas puesto, pero te ha calado, ya eres Sporting.

El fútbol actual y el mercado se ha encargado de llenar de colores y diseños en algunos casos preciosos a las camisetas. Le han puesto el escudo y listo, ya son Sporting. Con todos mis respetos, lo son, pero un poco menos.
Por eso meto este mensaje en una botella, lo lanzo al mar y espero que los trasatlánticos de las marcas de ropa deportiva, recuerden que “la camiseta se respeta”, “la camiseta no se mancha”, nuestra camiseta es nuestro símbolo y también nuestra identidad, nuestras raíces, nuestra historia, nuestros sueños y nuestra ilusión. Mucho más que un símbolo.
¡PUXA SPORTING!

 

Iñigo Tobajas Vigil
@InigoTobajas

Ahora Sporting! programa 783 “Volver a empezar”

Escanea el código
A %d blogueros les gusta esto: